En el corredor esperan
junto al jarrón roto
como si no hubiese mas que hacer
con los dedos cruzados
fundiendo las mejores indicaciones de ser
en sudor bajando por la frente
maniatados con sus propias manos
con sus propias venganzas
esperan; digo
que se atavíen de privilegios como antaño
que tengan doce pares de zapatos
cada uno para cada día de la semana
una longchamp esperando el ego envidioso
y un martini perfecto
Quién dice que la muerte no se sirve fría;
está equivocado
Bienvenidos los invitados al apero
Mañana cerramos por vacaciones
Carlos Caluquí
Poesía
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