Se me hace aguda la noche
como escarcha en menos ocho
cuando me mordía la soledad en Republique
y no alcancé al metro
Terrible fue mi despertar
amaba tu mano tanto,
como tu recelo sobre mis ojos
Hoy, hace quince por trecientos sesenta y cinco
me tejía sobre las nubes de mi Lutecia
sin correr de nadie
sin esquivar las balas
sin esquivar los discursos
los dolores, los altercados, los veranos
sin esquivar las diplomacias
Por ella; y no me refiero a un sexo con aroma
por ella comprendí que veníamos de a dos
galopantes como esos abrazos que lloro cada tarde
galopantes
Se fraguaron en las baldosas de la entrada
antes de ser parte de
una maraña de entrometidas coincidencias
y desayunamos naranjas
Ahora me desnudo contra el viento
sin letra que me guarde
sin ella que me aguarde
y nos despedimos como en polaroid
cada tormentoso ego
Atemporales y calcáreos
nuestros cuerpos son solo espuma
Vivimos como serpientes
dejamos las pieles cada cuanto
cada memoria
Solo quería ser de cobre
caminar amarrado a tu pelo
como si fuese esclavo de tu sien
Me esclavizo cada clavo que me hunde
como cuando teníamos risueñas tertulias
y espero el dolor máximo de esperarte
y espero esperarte sin dolor
Somos fragua, agua, y tizne
y no somos nada
Poesía
Carlos Caluquí Páez
No hay comentarios.:
Publicar un comentario