producto del robo de mis artículos mimados
y siento que muero cada vez con la premura de quien come ciruelas
Hace poco, mi vida pasó en mis manos
dentro de una burbuja de cristal
sin sentir nada mas que nada
De acuerdo a las estadísticas
literalmente la suerte se durmió al mismo tiempo que me durmieron
Ahora muero hace cinco días
en cada día diez días
y siento unas enormes ganas de destruir sus epitelios
con la mejor de las sonrisas
enorme gana placentera
de encontrarlos
a la vuelta de la esquina
...de los acantilados
y empujarles
en esa espuma burbujeante
frívola cómplice
secreta
Carlos Caluquí
Poesía
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