19 sept 2015

Sir Arthur golpea la puerta

En este preciso instante
cuando me alisto al suicidio de todas las noches
devanando como fiambre mi vetusto cerebelo
don Arthur toca la puerta con afinación de luthier
el vynilo sigue con la milonga tejiendo la soga de mi cuello
mientras me lavo los dientes, de tantas palabras sucias que solo escribo
debajo de la puerta cartas y esbirros entran a deshora
como las mil llamadas de colombia que recibí
como las doce puñaladas autoinfringidas
cada hora, faltando un minuto para la depresión
Escucho su respiración aguda
afuera hace frío Arthur; le digo
el solo grita; "Rápido nos tienen que pasar a buscar"
Y pienso: No debo confiar en nadie, No pedidos para llevar
No deliveris
malparidos mensajeros de la noche
no veis que estoy ya en pijama
Arthur espérame aun estoy con chancletas
Que la espera no sea mas que serrucho en árbol muerto
rápida agonía mientras nos tomamos la media de caña
que nos aguarda en el anaquel
hace tiempo que no te había visto
viejo amigo
pero ahora
te abrazo
como el viento abraza el fuego que nos consumió hace unos días
bienvenido



Carlos Caluquí
Poesía



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